jueves, 3 de septiembre de 2009

Nicolás José Rossney.

Después de todo este tiempo, quién iba a creer que volveríamos aquí? Cuando mi amor por vos era ciego, pero no pude hacértelo ver. No pude hacer que lo veas.
Porque eres todo lo que quiero, eres todo lo que necesito; eres todo. Y sin embargo, no eres mio.
Gracias a ti olvidé su nombre. Ahora; dime... ¿Quién me hará olvidar el tuyo?
Sin tí, no puedo ser feliz.
Tal vez hoy para ti es muy pronto para decirte lo que por ti siento, pero nene, mañana será demasiado tarde quizás.
Y cómo puedo aquí estar junto a vos, sin ser movida por ti?
Hoy ya dormí no tengo sueño, quiero quedarme con vos. Si es diciembre y sigue invierno, acá en mi corazón...
No creo que exista nadie en el mundo que sienta por vos lo mismo que yo, te ame como yo.
Arranqué de mi frágil cuerpo mi destrozado corazón, aquí lo tienes, espero que esté por siempre sangrando en tus habitualmente frías manos, oyendo tus hirientes palabras, como siempre lo hizo. Lo destruiste poco a poco, y sólo tu nombre está escrito en él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario